La iniciativa contempla destinar parte del día al aprendizaje mediante herramientas tecnológicas y el resto a actividades como deporte, arte, debate y contacto con la naturaleza. Además, propone modificar la función de los docentes dentro del aula.
Como parte de su propuesta para transformar la educación bonaerense, Joaquín de la Torre planteó reorganizar la jornada escolar. Su esquema contempla dos horas diarias de aprendizaje con una tablet y otras cuatro destinadas a actividades que no requieren pantallas.
Entre las herramientas tecnológicas mencionó Alpha, un sistema educativo que funciona en Texas, y Tecla, desarrollado por argentinos y presentado en su discurso como un profesor particular de matemática. Sobre Alpha, explicó que el software adapta los contenidos a los intereses de cada alumno y permite detectar dificultades de aprendizaje.
En este modelo, los docentes continuarían en el aula, pero asumirían una función diferente: acompañar a cada estudiante durante su proceso de aprendizaje. Según De la Torre, dejarían de concentrarse en repetir contenidos para guiar a los alumnos y atender sus necesidades.
Las cuatro horas restantes estarían destinadas al deporte, el arte, la religión, el debate, la oratoria, el contacto con la naturaleza y el desarrollo de habilidades para la vida. Durante ese período, las pantallas estarían prohibidas. “Yo pienso la educación desde los docentes: su rol cambia, no desaparece”, afirmó.





