Los modelos climáticos mantienen bajo observación al océano Pacífico y anticipan un verano con mayor frecuencia de precipitaciones y tormentas. Los meteorólogos estiman que la ventana de máxima intensidad del fenómeno se desplazará entre diciembre y enero, coincidiendo con la etapa del año en la que históricamente se registran los mayores acumulados de agua en el centro y norte de la Argentina.
El corrimiento en el calendario altera las proyecciones iniciales, que preveían el pico hacia el cierre del año. Según explicó el meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, este período supone el mayor calentamiento del Pacífico ecuatorial y una mayor circulación de humedad en la atmósfera, lo que favorece la formación de nubosidad y tormentas.
Por su parte, el meteorólogo Mauricio Saldívar, de Meteored, remarcó la importancia de diferenciar el momento de mayor fuerza del evento de su disipación. Mientras el pico máximo se mantendrá durante el bimestre diciembre-enero, la finalización del fenómeno sobre el océano se proyecta entre febrero y mediados del otoño, con impactos en la cuenca del Plata que se extenderían al menos hasta abril.
La región con mayor exposición
Las provincias del noreste argentino y las zonas limítrofes de la cuenca del Plata concentran la mayor atención. La franja integrada por Misiones, Corrientes, Entre Ríos, el este de Formosa, el este de Chaco y el noreste de Santa Fe —junto a sectores de Brasil, Paraguay y Uruguay— se encuentra en la ruta directa de los caudales que alimentan a los ríos Paraná y Paraguay.
Las crecidas registradas durante octubre ya mostraron la sensibilidad de la región. El Paraná superó marcas de evacuación en varios puntos, con picos de descarga en la represa de Yacyretá que alcanzaron los 34.500 metros cúbicos por segundo. La situación afectó a localidades de Corrientes —donde se contabilizaron más de 550 evacuados—, Chaco, Misiones y Entre Ríos.
La intensidad del océano no determina el impacto exacto en tierra
Pese a que las proyecciones indican que este evento de El Niño podría alcanzar marcas térmicas históricas en el océano Pacífico, los especialistas aclaran que una anomalía récord en el mar no se traduce automáticamente en inundaciones récord en el país.
El impacto real dependerá de la persistencia de los sistemas de lluvia sobre cada cuenca específica. En áreas como la provincia de Buenos Aires, los veranos bajo la influencia de este fenómeno han presentado históricamente un comportamiento variable, con períodos lluviosos, normales e incluso secos.




